La Escuela Municipal de Negocios y Emprendedurismo de Leandro N. Alem (EMNEA) cerró un nuevo ciclo con la presentación de los proyectos desarrollados por sus participantes, en una jornada que puso en valor el aprendizaje, la innovación y el espíritu emprendedor.
El cierre dejó como resultado 15 nuevos proyectos y más de 60 emprendedores en proyección, con un dato especialmente significativo: muchas de las ideas trabajadas durante el proceso ya se transformaron en emprendimientos que actualmente se encuentran funcionando en la ciudad.
En este marco, la C. P. Silvia Cabrera, rectora de INCADE y coordinadora de la Escuela de Negocios INCADE, acompañó el cierre de esta tercera cohorte, fortaleciendo el vínculo institucional con un espacio que comparte una mirada sobre la formación basada en la acción, la innovación y el desarrollo de nuevas oportunidades.
Cabrera también participó activamente de distintas instancias de formación de la EMNEA como capacitadora en Metodologías Ágiles, brindando masterclass y herramientas vinculadas a la agilidad para acompañar a los participantes en el desarrollo y evolución de sus proyectos.
La experiencia de la EMNEA refleja una visión que también forma parte del trabajo que INCADE impulsa desde sus propuestas educativas: formar personas capaces de crear, innovar y desarrollar sus propios proyectos, incorporando herramientas que les permitan desenvolverse en contextos dinámicos y transformar oportunidades en negocios.

Desde la Escuela de Negocios INCADE, el emprendedurismo ocupa un lugar central a través de propuestas orientadas a brindar conocimientos aplicables, desarrollar habilidades y acompañar a quienes buscan potenciar una idea, profesionalizar un emprendimiento o generar nuevas oportunidades de negocio.
En la misma línea, INCADE promueve una educación que integra tecnología, innovación y emprendedurismo, con el objetivo de formar emprendedores tecnológicos capaces de asumir nuevos desafíos y construir su propio camino profesional.
El cierre de la tercera cohorte de la EMNEA representa, así, mucho más que el final de un proceso formativo: es la evidencia de que cuando la capacitación se conecta con la acción, las ideas pueden convertirse en proyectos concretos y generar nuevas oportunidades para las personas y sus comunidades.




